A partir de hoy las vistas desde mi casa ya no serán tan agradables y las cotorras ya no vendrán a llenar los amaneceres con sus graznidos. En estos tiempos que corren no solo se tiene que luchar contra la “cementización” de las ciudades, sino también contra las plagas que vienen a infectar a nuestra vegetación.
Hace unas semanas empezamos a sospechar que algo no andaba bien en las palmeras de nuestra zona comunitaria: las cotorras habían abandonado sus nidos y las hojas de la parte alta parecían estar secas y a punto de desmoronarse.
La sospecha pasó a ser evidencia cuando, como muchos temíamos, cayó parte de la corona y pudimos ver que estaba llena de escarabajos y sus larvas.
Efectivamente estaba infectada por el denominado picudo rojo (o morrut de les palmeres, en catalán) y la solución pasaba por tomar la medida más drástica posible: la tala.
El picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus Olivier) es un insecto de la orden de los coleópteros que produce daños importantes en las palmeras y se ha detectado en diferentes puntos de Catalunya.
El insecto, de entre 2 y 5cm., de color rojizo, y con un tipo de pico alargado, puede provocar la muerte de diferentes especies de palmeras.
El picudo es originario de la Polinesia y llegó a la península en 1995, aunque el primer foco en Catalunya se detectó en 2005. Desde aquella fecha, la plaga de este escarabajo se ha extendido por otros puntos, principalmente por el Maresme.
En Badalona, desde la detección de la plaga hasta el 28 de septiembre de 2010, se han visto afectadas 49 palmeras, según fuentes de la Generalitat de Catalunya.
Si queréis conocer más información sobre esta plaga podéis consultar este multimedia de la Generalitat de Catalunya.